jueves, 21 de diciembre de 2023

La única propuesta válida en la poesía mexicana

 La única propuesta válida en la poesía mexicana

 

Agafia Bermont

 

 

       Actualmente, hay una sola propuesta válida en la poesía mexicana. Se trata de la “deconstrucción”, como la llama su creador, Janitzio Villamar. Y tiene finalidad, que es lo que falta a la mayoría de los supuestos movimientos literarios en México. Deconstruimos para crear efectos, en este caso, ritmo, sonoridad. El español no ha bastado para tal finalidad, aunque tenemos ejemplos muy notables. Decir a la manera de la tradición ha sido ya ocupado por mucho tiempo. Por ejemplo, por Federico García Lorca, uno de los grandes poetas que han conseguido gran sonoridad en lengua española, o Nicolás Guillén, quienes llevaron la sonoridad del española a su cúspide. Sin embargo, no ha bastado.

       El músico, Janitzio Villamar, propone la nueva musicalidad del español, deconstruyendo la lengua. Se trata de armar y desarmar. El español no es lo suficientemente sonoro, por lo que su deconstrucción permite sonorizar lo que no tenía suficiente sonoridad. Por supuesto, existen antecedentes, como el creacionismo de Vicente Huidobro, o César Vallejo y el mismo Federico García Lorca. Sor Juana y Amado Nervo forman parte de la tradición, según nuestro autor, pero debe incluirse a autores de otras latitudes: Catulo, Anacreonte, Safo, por poner algunos ejemplos, para completar el canon.

        La sonoridad se encuentra en los grandes compositores, como Bach, Mozart y Beethoven, en Musorsky, Glinka-Korsakov o Tschaikovski. La sonoridad está en compositores populares de cumbia, reguetón y muchos, muchos otros ritmos. Bailar es parte de adquirir el ritmo, de manifestarlo a través de la poesía. El ritmo siempre ha sido parte indisoluble de la poesía y la palabra es canto y baile. La gran poesía griega se cantaba. La poesía castellana es casi un canto sin música instrumental, sin el acompañamiento milagroso de los instrumentos, como la lira, de donde nació la lírica.

      El deconstruccionismo, si queremos ponerle nombre al movimiento, propone descomponer la lengua para darle sonoridad. Janitzio Villamar es, indiscutiblemente, el genio, el artífice, el único creador, el maestro. A veces intentamos seguirlo, pero es sumamente difícil. Hay que tener ritmo natural, hay que saber música, hay que conocer a profundidad la lengua y sus posibilidades. La gramática ayuda, lo mismo que la historia de la literatura. Hay que conocer ampliamente la tradición para tener a la mano una amplísima gama de estrategias y experimentos. Y las lenguas siempre ayudan, desde el griego y el latín, pasando por el francés de Baudelaire y Mallarmé, hasta la lengua madre de nuestro gran y único maestro actual, Janitzio Villamar.

       Y precisamente Janitzio Villamar nos habla de Ennio, de Catulo, de Homero, de Safo, Anacreonte o Alceo con gran facilidad, porque son parte de su mundo. Nos los explica de forma sencilla, y no solo el sentido de sus palabras, sino la forma en que las usaron, la mecánica con la que armaron sus textos. Y esto es lo más valioso para quien pretende escribir poesía, porque son formas, son experiencias previas de otros, de la tradición las que marcan el camino. Por supuesto, hablamos de tradición grecolatina, pero en su viaje, Janitzio Villamar nos habla también de las tradiciones francesas, inglesas, rusas, españolas, italianas y muchas más, todas conectadas con la lengua que hablamos y sus posibilidades.

        Sí, podemos hablar de Dante, Petrarca y Bocaccio, los “italianos” del Renacimiento, o de Shelley, Byron, Poe, por citar solo algunos, entre los poetas de la tradición inglesa, o de Breton, Aragon, Baudelaire, Mallarmé, entre los franceses. A los autores medievales les sucede lo mismo que muchos de los griegos, que, aunque escribieron en verso, los entendemos en prosa o en diálogo. Así, Janitzio Villamar regresa su esencia a autores como Lucrecio o Eurípides, Sófocles, Esquilo, Parménides o Heráclito. Entre los medievales, entendemos a Marie de France, por citar un ejemplo, como una narración, pero se trataba de un poema, lo mismo que a Ariosto.

       Y si hacemos caso a Vicente Huidobro, que parafrasea a Emerson: “El poeta es el único sabio verdadero; sólo él nos habla de cosas nuevas, pues sólo él estuvo presente a las manifestaciones íntimas de las cosas que describe”, “Nuestros poetas son hombres de talento que cantan; no son los hijos de la música. Para ellos, el pensamiento es cosa secundaria; lo fino, la cinceladura de los versos, es lo principal,”// “Pues el poema no lo hacen los ritmos, sino el pensamiento creador del ritmo; un pensamiento tan apasionado, tan vivo, que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene una arquitectura propia, adorna la Naturaleza con una cosa nueva”, “El poeta tiene un pensamiento nuevo; tiene una experiencia nueva para desenvolver; nos dirá los caminos que ha recorrido y enriquecerá a los hombres con sus descubrimientos. Pues cada nuevo periodo requiere una nueva confesión, otro modo de expresión, y el mundo parece que espera siempre su poeta” (Prefacio a Adán), veremos que el poeta del que habla es Janitzio Villamar.

       Al día de hoy, tenemos 14 libros de poesía publicados por Editorial Estigia, aunque a finales de 2023 se anunció que se publicarán otros 4. Estos 4 incluirán 5 poemarios. Esta es la obra completa de la que disponemos por el momento, aparte de los poemarios que han aparecido en plaquette en Editorial Equipo Mensajero, algunos completos y otros en selección, y la amplia selección hecha por Juan Cú. En total, cerca de 30 poemarios. Por supuesto, en los archivos del Centro de Estudios Literarios Equipo Mensajero hay más, pero me limitaré a lo publicado o por publicar. 

       Hablaré primero de la variedad temática. El primero de todos, es España, aparta de mí este cáliz, que habla de autores españoles, aunque introduce técnica de autores latinoamericanos, como Huidobro o Vallejo. En seguida, Silencio, que habla de la muerte y la memoria de los muertos. Después, la Tetralogía Ana, cuyos títulos son: Soluciones a la deAres periferiaDesconciertoSalvaje tentación y Mucho ruido, todos ellos de desamor. Luego encontramos Aquí en la isla, con reminiscencias nerudianas, que también trata de desamor. Donde todas tus fantasías se hacen realidadCasa del placer e Imagínate cómo besa, forman una especie de trilogía de amor. Espíritu mexica habla de las raíces mexicas del México actual y reivindica a los pueblos mesoamericanos. Voces distantes se instala en la tradición cósmica, pues habla de los planetas del sistema solar y sus satélites. Modelaje 1 y Modelaje 2 hablan del oficio de modelar. La temática es extensa y diversa. Caso aparte, único, diríamos, son Modelaje 1 y Modelaje 2. Me parece que son excepcionales por su tema.

         Mencionaba al principio que la poesía no siempre ha expresado sentimientos; hay poesía de otros tipos, poesía que narra epopeyas, poesía que nos habla de descubrimientos o grandes disquisiciones. Los poemarios de Janitzio Villamar publicados en plaquettes son, en gran medida, esto. Verraco y Canto a la belleza hablan de cuestiones filosóficas, y podrían ser tomados como textos argumentativos. No se diga IdeologíaRasgos habla de la escritura y de las letras. Imagínense de qué trata La soportable levedad del ser, que refuta directamente a Milán Kundera. Polvos de dragón habla acerca de la imaginación. Piedra que rueda refuta las tesis idealistas de la historia. Desmembrarse de la memoria. Miedos ancestrales de los temores de la humanidad. Discriminación lo deja claro desde el título. 

       Entre los volúmenes anunciados para su próxima publicación, se encuentran Modelaje 3, el último de la serie, Verraco y Canto a la belleza en un solo volumen, Violencia de pájaros, un texto sobre el racismo y la discriminación, Desmembrarse, y un poemario sobre los dioses purépechas, hasta donde he entendido. En síntesis, la cantidad de temas es muy grande y espectacular. Aunado a esto, la sonoridad y la contundencia, aparte de la maestría retórica y lingüística sin parangón. De hecho, hay otro argumento que demuestra la trascendencia del autor: el ninguneo del sistema y de su aparato reproductor, siempre visible para todos, en una especie de aborrecible striptease de un cuerpo nauseabundo, corrupto y corruptor que devora a la mayoría de los autores con sus cantos de sirenas devoradoras de poetas. A todos los pervierte y los transforma en poetas del sistema, poetas sin ideas, poetas repetidores de fórmulas desgastadas siglos atrás. 

      La poesía sistémica hiede. Esta es la tan grande importancia de mantenerse al margen, de haber creado una obra fuera de los cotos, carreteras, parámetros oficiales. La poesía oficial es toda parte de un mismo texto, idéntico entre sus partes, corrupto, caduco, podrido. La poesía de Janitzio Villamar está libre de estas ataduras, de las cadenas de la oficialidad, que no hacen más que coartar la libertad de los poetas.

        En Janitzio Villamar confluyen la variedad temática, la maestría en el uso de las palabras, la originalidad, la musicalidad y el virtuosismo. Llamo a virtuosismo el increíble detalle en la variedad, en la diversidad, en la variación. En cada poemario nos demuestra que las posibilidades del lenguaje no se agotan, que es posible seguir construyendo con palabras ideas y formas nuevas. Y su música, ¡ay, su música! Su música es incontenible, agotadora, exhaustiva, tan, tan armónica que se oye lo lea quien lo lea o lo recite quien lo recite.

          El deconstruccionismo es, pues, la única propuesta válida en la poesía mexicana y, me atrevería a decir, en la poesía en lengua española.

domingo, 23 de enero de 2022

Poemas 3

 Oda a tu cuerpo 

(Primera parte)


 1

 



Cuando en ti yo pienso,

te recreo sin la ropa, sin cobijas.

Cuando en mi mente los ojos clavan

su más profunda la mirada,

tu desnudo cuerpo siempre encuentran:

eres perfección que irradia

en mi iris y mi pupila el néctar

que fluye por mis órganos todos

del placer, del orgasmo, de la vida.

 

Tu cuerpo llena de caricias mis extasiados ojos,

tu cuerpo danza entre mis poros,

tu cuerpo reverdece mis dedos, mi piel, mis sentidos.

 

Pensar en ti es pensar fuera de la mente,

pensar en ti, desnudo, en el ardiente sol,

en el desnudo de los árboles y del pasto,

en el cielo azuladamente tan desnudo,

en solo tu cuerpo y nada más que tu cuerpo.


 

2

 

 

Solo en tu cuerpo pienso.

Entre tu piel mi día amanece.

Respiro de tu olor la imagen,

duermo con el sonido de tu cuerpo

la más tranquila noche de placer.

 

Solo, solo en tu cuerpo mi piel respira,

dolo con tu cuerpo mi corazón se agita,

solo, solo con tu aliento tengo

de la frescura el tacto, la caricia.

 

En tu cuerpo mi piel amanece,

con él no terminan ni el día ni la noche,

con él la nostalgia nunca aparece,

es tu cuerpo mi refugio, mi santuario.


 

3

 

 

Cada día sueño más

con tu cuerpo preso entre mis manos

que por él deslizan de los dedos los sentidos.

No puedo dormir sin tu piel que me cobije,

no puedo comer sin percibir en mis labios tu sabor,

no puedo vivir sin escuchar a mi lado tus latidos.

 

Cada día más tu cuerpo se me entierra,

cada día más tu cuerpo me canibaliza.

En cada gota de sudor de tu cuerpo el reflejo,

en cada gota que bebo y respiro,

hay de tu cuerpo la presencia,

de tu piel los irresistibles los gemidos.


 

4

 

 

He creído con firmeza

que al cerrar mis pupilas

de tu cuerpo escaparía el recuerdo,

mas no existe modo alguno,

ni el refugio en la más apartada gruta,

ni esconderse en el más santo monasterio,

de apartar de tu cuerpo la viva imagen.

 

No puedo, no puedo

sin tu cuerpo mi cuerpo desaparece,

en arena que por el desierto riega

su unidad, su corporeidad, su existencia,

se transforman sin remedio.

Abandonarlo ya no puedo,

cancelar su recuerdo en mi recuerdo imposible es.

 

Lo miro en la oscuridad,

lo miro con los ojos bien cerrados, 

lo miro aunque al vacío lance

de mi cuerpo la cordura,

aunque cerrojos ponga a mi recuerdo,

aunque entre ruido o en medio del silencio yo deambule.

 

Abandonarlo no lo puedo.

Es mi guía, el albatros que la costa a me indica,

la flor que solo en una cima nace,

el rayo de luz que se filtra hasta mi hombro

y me salva, me conduce, me conmueve.

Es tu cuerpo encierro, cárcel, mi último destino.


 

5

 

 

En tu piel, mi deseo impacta

la ardorosa pasión que me consume,

en tu piel, mi cuerpo se desvanece

y a ella integra de mi piel el vívido ardor.

 

Vibro con cada gota de tu cuerpo,

humedezco mi nostalgia al imaginarlo,

en espera, sin la ropa, acariciante.

Y me hundo entre caricias y lo acaricio

y emerge del acto la esperanza,

del acto el añorado y más profundo el contacto.

 

A partir de tu  cuerpo el mío imagino

y me veo y me siento como a ti te veo:

desnudo, inventado por mis manos, por mis labios.


 

6

 

 

Desciende de tus piernas la prisión de tela

y se eleva de tu pecho la desesperante cárcel.

En seguida, tu piel expuesta a la mirada

consume mi terrible desesperación

y en vertiginoso viaje mis manos te recorren,

mis manos lamen toda tu ardiente piel

y mis labios tocan milímetro a milímetro tu magnífica la piel.

Con mis ojos bebo la imagen de tu cuerpo,

con ella hidrato de mi ansia el vacío.

Ya sin oscuras llamas o brillantes las cenizas

tu cuerpo queda expuesto, ¡jubileo!


 

7

 

 

No, no hay razón para el olvido

de tu cuerpo, de su desnuda piel entre mis labios

de tu desnuda, completamente desnuda piel entre mis manos.

 

No, no hay razón,

no, no hay posible olvido:

tu cuerpo con el café, tu cuerpo en el espejo,

tu cuerpo al levantarme y durante la vigilia

que en mí provoca su larga ausencia,

y caminando y durmiendo y sentada,

tu cuerpo mi cobijo, tu cuerpo en el tibio aire que respiro.

 

No, no hay razón,

no, no hay posible olvido,

no, no hay escape, liberación:

tu cuerpo a me envuelve,

tu cuerpo me rodea, tu cuerpo a me acaricia…

Todo, todo el día tu cuerpo me acaricia

y sin él no duermo, sin él no vivo.


 

8

 

 

En este mundo de agudas las tristezas,

tu piel inunda y desaparece todas las fronteras.

No encuentro más obstáculos,

con tu piel sin rejas ni cerrojos

nada mi voz detiene:

canto con os agrestes los jilgueros,

entre hábiles canarios trino,

con las calandrias yo a Orfeo homenaje hago.

Y es mi canto a tu cuerpo oda,

a tu cuerpo escrito pentagrama

en los tan hermosos cuerpos de las Musas,

cuerpo de tu cuerpo en mi cuerpo,

cuerpo de tu cuerpo en los cuerpos de las Musas,

inspiración que mi pluma la remonta,

afilado garfio, la total la ganzúa, llave

que todo abre, todo lo libera,

la piel que a la guerra la derrota,

la paz que a me llega.


 

9

 

 

Mirarte a veces basta:

tu desnudo cuerpo ante mi anhelante cuerpo,

mas tocarte es el exceso que me penetra,

el que a me deja en éxtasis.

Por él soy el mundo entero,

sus palomas en el aire al flotar,

agua que corre lamiendo superficies,

aire que su aliento lleva incluso a grutas y escondrijos,

vida que se esparce por todos los rincones.

Mirarte a veces basta, a veces,

mas al tocarte definirse es imposible:

te toco, te toco, a me tocas,

¡la locura a mi cuerpo ha llegado!


 

10

 

 

¿A mí quién me para?

Solo de tu cuerpo la realidad,

solo de tu cuerpo el calor de su caricia,

solo de tu cuerpo la mirada sobre mi cuerpo.

A tu lado de voluntad carezco,

a tu lado la fecha olvido,

el lugar, las circunstancias, la ropa olvido.

No puede haber otro instante, no,

tu piel es el único instante,

tu piel es el único sitio,

tu piel la unívoca la circunstancia,

entre tu piel, la piel

¿a mí quién, quién me para?


 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Poemas 2

 Débil es mi páramo.

Entre sus ocasos, mi alma se derrite.

Oculto salvaje, salvajemente,

La morada en que guardo tus tiernos trinos.

 

De las manos se me escapa,

Por los labios me brota la espuma que reverbera.

A ocultarla nunca acierto.

 

Me miras y bajo las pupilas encierro,

De mi alma las voces que gritan

Con velocidad, rápida locura,

La precisa estación a la que migran mis manecillas.

 

No quise arrojarme a la oscuridad de tus botones,

No quise que mis labios rosaran tantas veces de tu miel la piel,

No quise que el entusiasmo zarpara con tanto brío, no.

 

El deseo me eyacula…

Dentro de mí, se esparce el eco de tu sombra

Y lo nombro semilla.

Hace tiempo, entre palomas,

De tus ojos el destello me ensombreció

Y vivo ahora, infante de pestañas largas,

Abrumada, estática, en estatua convertida.

 

En la imaginación construyo una y otra vez

Con martillos y cinceles,

Con arte y artificio,

Una y mil de tus ojos las imitaciones.

 

Mas, entristecida, columbro

Que no existen sin tus ojos, tus ojos de pestañas,

Largas, largas pestañas, negras sonrisas de tu mirada.

 

Me han ensordecido tus palomas, me sobrevuelan,

Me penetran, en mí cantan eternamente,

Las palomas, tus palomas, el suave aleteo,

De tus ojos el vuelo, a mí me sobrevuelan,

En mí habitan, soy de ellos la morada.

¡Cuántas virtudes encienden tu pecho, cuántas!

Las veo decorar tu cuerpo

Y lo toco, desnudo, palpitante,

Buscando entre sus poros las virtudes.

 

A mí me encienden,

Y completo me trago el medallero,

Asumo que soy quien las otorga, mas no, no, nunca quien las porta,

Tus medallas, tus virtudes

Y me transmites, transmigran

Tus medallas, tus virtudes:

Violenta reacción en mi interior cuando el disparo sobreviene,

Dentro de mí, el disparo, el disparo,

Violenta, violenta, no hay más,

Violenta en mí, por el disparo,

Dentro, muy dentro, asimilo de mis pecado la absolución,

Obtengo la ansia calma.

Me llaman Miedo,

Agafia Miedo.

Tengo dos manos… paralizadas,

Tengo la boca, que congela el hielo.

 

Admitir que en ti mi canción se repite constantemente,

Mi valentía agota.

Y dejar no puedo el estribillo, no puedo:

Me abruma tu existencia, tu existencia,

Me abruma el peso de tu cuerpo sobre el mío, mío.

Me abruma sentir que por un instante me pertenece la fuerza de tu corazón,

la más oculta simetría,

el silencio que en mí se manifiesta ruido,

la incógnita que en mí cobra brío.

 

Me llaman Miedo,

Agafia Miedo, 

me llaman…

Envuelta en miedo,

A ti entrego miedo.

Me recubre el miedo, 

te entrego miedo.

Tras la muralla pretendo, yo pretendo

Resistir de tus pezones los asaltos,

Pretendo borrar del recuerdo tu mirada y el largo asedio de tus palabras…

Perdida estoy,

Perdida estoy,

No existe muralla, no existe la defensa que detenga

De mis rodillas el golpeteo:

Miedo soy,

Agafia Miedo.

 

Entre mis ojos escarba el miedo,

Anida el miedo, anida,

Entre mis ojos escarba…

Miedo a tus miradas,

A tus suave retorno al nido que te construyo dentro, muy dentro,

Al nido que yo misma tejo,

Miedo,

Miedo a que florezca en mí tu primavera.

Has diluido mi resistencia.

No sé porqué  a tus miradas me resisto, no sé.

Tengo el olor de la guayaba entre mis dedos.

El susurro de tu piel me aniquila.

El miedo oculta su trinchera,

Envuelto queda, envuelto,

El miedo envuelto queda,

Entre la victoria queda,

Trabado, oculto queda,

El miedo, miedo queda.

 

Hoy al entierro asisto, hoy,

Al del miedo acudo al entierro.

De luto quedo,

No hay punto de resguardo,

No ocultarme puedo,

El miedo cede,

El miedo se me ha, se me ha

Muerto, muerto, muerto.

 

Me inundan la calma y el fuego fuego.

Me atrae tu espalda,

Tu pecho, tu cara, tu piel,

Me atrae de ti el infinito,

La total de tu piel, de tu voz, de tu compañía que completa

Mi vacío, me llena,

En mí instala su corporeidad.

 

Has diluido mi resistencia,

A ti abro mi interior

Y me miras el alma y sus secretos.

El miedo se me esconde,

El miedo se me apaga,

El miedo muere.

De luto estoy,

Procesión que de guirnaldas me teje collares, pulseras, anillos, los aretes…

Bebo miedo.

En la copa se acumula el miedo.

Es alarma, de atención llamada.

 

En mi corazón penetra tu dimensión oculta,

Abres de mí los dulces, muy dulces capullos,

Estás en mí, en mí te derramas,

Eres de mí razón, paradigma.

 

Bebo miedo,

En la copa se me acumula, lo bebo,

Mas al miedo no se suma el miedo.

Al miedo revienta el miedo.

 

Me penetras.

 

En ti estoy, en mí estás:

Enclave sin definiciones,

Motivo de creación.

Miedo que aparta su presencia.

 

Soy flor, alarma que derrama voces:

El miedo retira ya su existencia.
Gira el cielo en su magnificencia.

La luz destella colores en mi piel:

Estás en mí, eres luz en mí.

 

Quiero desterrar el miedo,

Quiero orillar su piel a la inexistencia:

Soy cielo que expande su realidad.

 

Mi tierra cobija silencios que ocultas, ocultas,

En mí sí gritas, sí vociferas,

Soy tierra, soy raíz, maceta.

Planta en mí destinos,

En mí agita las alas de tu molde.

 

Gira, lo sabes, del cielo la magnificencia,

Es su magnitud, en mí, isla y refugio, cálido refugio.

 

Eres Cielo en mí.
Hoy la fuerza del movimiento,

Todo está en movimiento,

Me consume, me aprisiona.

Soy jaula de amplias dimensiones:

Miro la realidad distorsionada.

 

Hoy, mi realidad respiras:

Eres mi pasión, mi vértebra.

 

El miedo a ti te lo paso.

No tengo en la piel barreras,

Ya no tengo mas ocultos muros:

Han caídos de los obstáculos la infinitud.

 

Estamos en movimiento, en movimiento,

De moverte no dejes,

Dentro de mí, no dejes:

Persiste,

Continúa, no pares,

Soy golondrina que sus nidos establece

Al vaivén de tu olas, tu marea.
Tengo miedo.

El miedo persiste en mí.

Con directas las palabras a mí me digo:

“no te enamores, no te enamores”,

contradigo mi palabra, la traiciono.

 

No puedo dejar el capote entre camerinos,

No puedo, no puedo,

Siempre la espalda el lomo atraviesa, mas…

Es mi espalda ahora, mi espalda ahora, mi espalda, ahora, la mi ahora

La que atraviesa la espada,  mi espalda la espalda, mi espada.

 

Tengo miedo, miedo, miedo,

En mí persiste el miedo,

En mí persiste,

Se aloja en mi cerebro, lo desahucio, lo extirpo, lo desajolo…

De mi mente lo expulso,

Al miedo yo lo desalojo, 

Tengo miedo,

De enamorarme tengo  tengo miedo, miedo.

 

Tengo miedo,

Yo tengo miedo, yo, 

Miedo, miedo, tengo miedo,

Yo de enamorarme tengo miedo

Miedo, miedo, miedo,

De enamorarme tengo miedo.

domingo, 11 de julio de 2021

Castigo conforme a la ley a la destructora del poemario Yehohanán

 Estamos totalmente indignados y solicitamos a las autoridades competentes que resuelvan el asunto. Recién nos enteramos de la destrucción del poemario Yehohanán, que solo existía manuscrito. Pedimos se castigue de manera ejemplar su destrucción, ya que se trataba de un texto llamado a convertirse en un clásico de la literatura mexicana y en lengua española. Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, Alejandra Fraustro: basta de permitir la destrucción del patrimonio de los mexicanos. Queremos y solicitamos castigo para la perpetradora de tal ultraje. De la misma manera, solicitamos a la UAZ (Universidad Autónoma de Zacatecas), que tenga un poco de dignidad y no permita que semejante persona siga en sus filas.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Poemas I

 Entre mis dedos pía.

Entre mis dedos pía el gorrión.

Con los labios su pico beso.

Despliega sus irreverentes alas, el gorrión sus alas,

Cuerpo que te enciende, que te gesta,

De ti piel oscurecida,

De ti espacio irreverente.

 

Entre mis dedos uno, el gorrión,

Entre mis labios dos, el gorrión, el gorrión,

Equidistantes, muerdo suavemente sus tiernos picos,

Entre mis dedos acumulan de mi tacto la observancia, 

entre mis labios acumulan, del canto la ternura.

 

Ya Lesbia lo decía,

Aunque de su canto no quede ni el eco ni un murmullo,

Eco, un murmullo,

De Lesbia los gorriones,

De tu cuerpo, los gorriones,

 

Eres, entre mis dedos, el gorrión

Y yo tu canto interpreto, tu canto entre mis dedos,

Yo tu canto entre los dedos,

Interpreto, de gorrión el canto, 

entre mis dedos,

El canto, 

del gorrión el canto.

Vuelas, ligero, y depositas en mi alma el destino.

Vierte en cada rincón de las caricias la suave piel,

En mis labios la eterna canción de cuna,

En mis brazos un sinfín de trinos,

Deposita en mi alma,

El cimiento de civilización,

en mi alma

de civilización cimiento.

 

Que tus alas cubran, suaves, con su peso mi ingravidez,

Que entre las piernas me aseche con su canto,

Que me cante en cien mil lenguas de fuego, que me cante,

del batir de sus alas,

Que me hable de la construcción de mi nido

Y que penetre en su interior y acumule cantos y tiernos trinos,

Que en mi alma, su interior,

En ligero vuelo penetre con su canto.

Sudan tus palabras en mi rostro

                                                              El contacto.

Sudan, entre cerrojos y nuevas llaves,

                                                                        El instante, el néctar,

                                  El largo pico que su fortuna explica lentamente,

Y el polen, alimento inconmensurable,

Tus palabras sudan,

Al contacto sudan,

en mi rostro sudan.

 

Sudan tus palabras trinos y canciones

Y en mí depositan la hermosura,

Claridad de sol y puertos,

Negación de tanta, tanta oscuridad

Y se me inunda de luz el alma,

De alma se me inunda la luz, la luz.

 

Sudan tus palabras himnos

Y los esparcen cuidadosamente,

Sobre  mi tersa piel los esparcen;

Canta mi piel con sus notas,

Canta y suda

Palabras desaprisionadas, himnos, puertos, luz,

Sudan tus palabras

En mis puertos luz,

En mi luz los puertos

Y somos luz y puerto,

Himno, canción y trino.
No puedo ya ocultar tu rostro:

Hombre de mil espaldas,

Cien ojos y una sola, única mirada.

 

No puedo ocultar ya la larga escala de colores

                                                                                         Que tus piernas riegan entre mis dedos:

Eres murmullo con agravantes,

Explosión en mis pechos, erupción, génesis, 

                                                                                    del placer origen.

 

No, no puedo, ya no puedo,

Escarbar entre mis dientes,

Alojar bajo la lengua,

Mirar sin mirar a través de la mirada:

Estás y eres

                     La razón de mi largo trino,

                                           rostro que miro sin mirar, sin miro, sin miramiento, 

          imagen de continuidad, 

única entre las posibilidades,

único refugio,

obsesión.


Aniquilas, en instantes,

Mi condicional libertad.

 

En la jaula miro que vuelas alrededor

Y te sé libre, en libertad,

Mas mis alas no quieren ya seguirte, no,

Ya no quieren, ya no pueden, ya no existen… mis alas…

 

Entre la gesta de tu cuerpo quedaron envaradas.

Como huesos, se tornaron:

Rígidas, sin aliento, sin parpadeo,

Y poco a poco fuertes rejas de éstas, mi prisión.

 

Ya no vuelo en libertad, ya no,

No puedo, no quiero,

Soy jaula y cárcel

Y entre mis barrotes me aprisiono,

A tu cuerpo en vuelo me aprisiono.

 

No puedo, no quiero,

Sin tu selva, majestad, parir no quiero,

No puedo, no, no, no puedo ya.
En mi recuerdo permanece tu silencio.

Me recorre lentamente,

Tu recuerdo me recorre,

De arriba abajo, tu recuerdo,

En mi piel tu silencio germina a cada rato, 

es recuerdo, 

                        con él acuerdo, 

                                                      con él concuerdo, 

juntos somos uno y cada uno, recuerdo:

recuerdo tú, recuerdo yo, recuerdo ambos, recuerdo,

recuerdos que se acuerdan, que concuerdan

recuerdos que recorren del otro los recuerdos,

que se vuelve sus recuerdos,

que vuelcan en recuerdos del otro los recuerdos.

 

Tu silencio me devasta de cada célula la soledad,

Me enciende pechos y cadera,

Me enciende de la soledad la última flama,

Devora de mí los últimos recuerdos.

 

Tu silencio me enciende, me enciende,

cada suspiro, cada poro, cada vello, 

me enciende tu silencio que en mí cataloga

espalda, nalgas, pies

y vertebra en mí el horizonte,

me transforma en nítido, nítido recuerdo,

me recorre, me asfixia, soy y es uno en mí,

tu silencio,

y sin él nada me atormenta, nada crea mi congoja,

sin tu silencio ya no callo, ya no vivo,

desmembro mi cuerpo parte a parte.


Dicen que masticas mis pechos con tus manos

Y que penetras mi piel por cada poro.

Lo cierto, Catulo, es que bailas en mí yambos y coreos,

Mas nunca alcanzas la totalidad de mis versos y sus matices.

 

Ya lo sabes, cachorrito, que entre tu saliva y la mía,

La mía recorre por entero la superficie de tus estaciones,

Así es, tanto, mi deseo,

Así que no presumas ahora de mi piel los sabores,

Ni que consumes seguido en mí la larga aventura.

 

Deja la narración de los vapores a mi larga lengua pletórica de matices

Y a mis versos el canto que el ritmo ya no contiene.

 

Así es, tanto, mi deseo.


Ahora que dicen que en talleres labré mis versos,

Reconozco que en veces tomé el cincel en préstamo,

Mas el toque en cada golpe, en cada golpe,

Mío por completo es.

 

¿O acaso Miguel Ángel no de un maestro su oficio aprendió?

 

He aquí mis versos con cincel pulidos

Y que juzgue quien a leerlos acierte,

Sin oficio, con oficio,

Mas sin prejuicio en Letras aprendido.


Tal parece que de tu ropa el invierno  es.

En tu cuerpo, primavera, florece mi sentido.

 

Entre mis manos enredadera, las flores nacen,

Reciben de tu piel el sol,

Germinan con el agua de tu interior

                                                        Que se vuelca,

                                               Ágil y rauda,

                                                                 En catarata,

                                      Caída de agua pura,

                                                         Espuma de Cronos,

                                                  Simiente,

                             Reflejo en que mirarte puedes…

 

Me invita la superficie, a detenerme, a asentar el campamento, plantar la vid

Y a que el constante riego de tu virtud provoque en mí florecimientos.

 


Como la vaporosa tela que roza mis pezones,

Estalla en ti la marea.

 

Presume ahogarte ahora, presume,

Que me suma entre tus olas de cristalina materia de deseo

La mentira que de tus labios cae.

 

Como la vaporosa tela se transfigura sobre mis pezones

El mar que acumula peces llena de deseo y fortifica,

Ahora oculta que entre la marea consumes tu breve, breve espacio, tu deseo,

Oculta a las algas y corales del mar la sal,

a las gaviotas del viento la resistencia que generan sus emplumadas.

 

No cabe más el fingimiento:

Que la risa sea risa,

Que el llanto sea llanto.

 

Acumula, dentro de mí, la distancia que no tiene distancia,

El perfume que invoca de la rosa la palabra.

 

Vamos, ea, que en ti estalle la marea,

Como si fuese tela, la vaporosa tela que mis pezones roza,

Que estalle, que estalle,

Que la tela estalle,

Sobre mis pezones estalle,

Sobre mi cuerpo estalle,

Que en mí estalle,

que la marea en mí estalle.

 

Deja ya la mentira, déjala,

La mentira acaba,

Termina la mentira,

Suelta de la verdad el cinto

Y que estalle, que la verdad estalle,

Que sobre mis pezones está-

Que sobre mi cuerpo está-,

Que sea la marea la que en mí estalle.